Deniz polisinden Adalar çevresinde 'deniz taksi' denetimi

Según informó The Guardian, las fuertes lluvias y los intensos vientos que afectan desde finales de enero al centro y sur de Portugal y a algunas zonas de España han sido descritos por los científicos como el período de tormentas más largo en la memoria de los vivos.

Cuando el río Mondego alcanzó niveles críticos, más de 3.000 personas fueron evacuadas en Coimbra. La rotura de una presa provocó el colapso de algunos tramos de la A1, la autopista más larga e importante de Portugal.

En total, unas 33.000 viviendas en Portugal quedaron sin electricidad y se estima que los daños ascienden a casi mil millones de dólares.

En España, la tormenta activó alertas rojas y naranjas en la costa norte con olas de hasta nueve metros. En Cataluña, 34 personas fueron hospitalizadas y se enviaron mensajes de emergencia a los teléfonos móviles de los residentes instándolos a permanecer en el interior.

Se registraron varias muertes entre personas que intentaban reparar techos dañados con lonas distribuidas en respuesta a las tormentas. Cientos también resultaron heridos por caídas.

Al mismo tiempo, aumentan las críticas en Portugal sobre la forma en que el gobierno ha gestionado la situación. La ministra del Interior, Maria Lúcia Amaral, dimitió esta semana afirmando que no tenía las “condiciones personales y políticas” para desempeñar su cargo. El líder de la oposición, José Luís Carneiro, calificó la dimisión como prueba del fracaso del gobierno.

Los investigadores también critican duramente la falta de adaptación climática del país.

Pedro Matos Soares, físico atmosférico de la Universidad de Lisboa, dijo: “Ni siquiera estamos preparados para el clima actual, mucho menos para el futuro”.

Soares considera que Portugal sigue llevando a cabo una planificación del uso del suelo basada en un clima ya obsoleto.

Espaniol News Agency Espaniol News Agency

 

facebook sharing button Facebook
twitter sharing button Tweeter
whatsapp sharing button Whatsapp