Tensión fronteriza entre España e Italia por la crisis migratoria
España decidió aplicar temporalmente controles en las fronteras interiores a los viajeros procedentes de Italia, en respuesta a la decisión italiana de mantener los controles sobre los pasajeros procedentes de España tras la crisis migratoria registrada en la región autónoma de Ceuta, en el norte de África.
Según CCTV, España decidió aplicar temporalmente controles en las fronteras interiores a los viajeros procedentes de Italia, en respuesta a la decisión italiana de mantener los controles sobre los pasajeros procedentes de España tras la crisis migratoria registrada en la región autónoma de Ceuta, en el norte de África.
Según un comunicado del Gobierno español, los controles en puertos y aeropuertos comenzarán el 9 de agosto y, si las circunstancias no cambian, continuarán hasta el 7 de septiembre. Como parte de la medida, se realizarán controles aleatorios de identidad y documentación.
El Gobierno de Madrid señaló que Italia comenzó unilateralmente el 1 de agosto, y sin previo aviso, a aplicar controles fronterizos a los viajeros procedentes de España, calificando la medida de “injustificada, discriminatoria y contraria a los intereses de la Unión Europea”. España pidió al Gobierno de Roma que levante inmediatamente los controles.
Italia, por su parte, anunció que mantendrá los controles fronterizos por motivos de seguridad nacional y gestión de fronteras. Roma afirmó que “no acepta ultimátums ni presiones externas” en estas cuestiones. Las autoridades italianas indicaron que los controles no se aplican a ciudadanos españoles ni de otros países de la UE que viajen por vía aérea o marítima y que se trabajará para minimizar las posibles interrupciones de los viajes legítimos.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, había anunciado las medidas de control fronterizo el 31 de julio tras el intenso movimiento migratorio registrado en Ceuta.
Según declaraciones de la parte española, unas 80.000 personas entraron en Ceuta a finales de julio, de las cuales aproximadamente 75.000 regresaron posteriormente de forma voluntaria.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, señaló que entre 3.000 y 5.000 migrantes permanecen en la región y que los centros de acogida están viendo sometida a una fuerte presión su capacidad, destacando que la situación está generando una grave presión humanitaria.
Estos acontecimientos han generado un nuevo foco de tensión entre los Estados miembros de la UE en torno a los controles fronterizos y las políticas migratorias en el espacio Schengen.
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